lunes, 8 de mayo de 2017

Best Seller, pero no de stand de supermercado (fragmento)

INT. NOCHE. HABITACIÓN DE HOTEL DE TERCERA EN MANHATTAN. 
Miguel y Tommy, cara a cara en la habitación poco iluminada. Es Tommy quien habla.

-Hay situaciones en la vida que no ofrecen posibilidad de redención - dice, en voz baja.

Miguel se acomoda en su silla, más por cortesía que por interés genuino.


-Tomemos por ejemplo – prosigue Tommy - el tráfico. Todos hemos estado en esa situación: Sin ninguna intención, le cortamos el paso a algún otro conductor. Tal vez no nos fijamos, por pura flojera, qué había en el carril de al lado. Y estamos a punto de chocar, de no ser porque la otra persona sí está concentrada y coordina bien sus reflejos para frenar justito. Esta persona, digamos, no sé, una señora de 50 años, profesora universitaria, suena el claxon con todas sus fuerzas, durante un buen tiempo para enfatizar su indignación. Y tu le quieres explicar, te encantaría hacerlo, pero no puedes, solo pasan unos cuántos segundos y es imposible comunicar todo lo que está en tu cabeza en ese preciso y caótico instante. Así que la señora se pierde de vista, tú la pierdes de vista, y ya de repente no sabes adónde fue a parar su pequeño volvo gris, cabrón ¿Sí me entiendes? Se acaba de crear un conflicto entre ti y alguien con quien apenas interactuaste durante 3 segundos. Y ¿sabes qué es lo peor? Que nunca vas a volver a ver a la pinche vieja. Nunca vas a poder estar frente a ella y decirle "oiga, discúlpeme, seño, es que  no la vi, caray, qué pena".  Ese conflicto no resuelto te lo llevas a la tumba. Sin. Posibilidad. De. Redención.  


Miguel le sostuvo la mirada por un tiempo, intentando comunicar que no entendía a qué venía la pequeña reflexión. 

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