lunes, 18 de marzo de 2013

"Siento que soy un ladrón de historias"

Entrevista al autor por Warren Ulloa Argüello, originalmente publicada en la Revista Literaria Literofilia

José Morales es psicólogo y actor, egresado del Teatro Giratablas, sin embargo la literatura lo ha seducido y lo confirma su micro relato, aparecido en la antología Joven Creación de relato 2012 de la Editorial Costa Rica, titulado “Como las miradas de De Niro”. Sella esa pasión el cuentario “Esdrújula es una palabra esdrújula” publicado por la Editorial Estatal a Distancia. Con este libro viene a engrosar la larga camada de jóvenes narradores que han publicado cuento y relato en los últimos años. Un debut promisorio sin duda alguna, por esa razón y porque vale la pena: “Las 5 abrebocas”, para conocer más de su nueva obra próxima a presentarse.

1. Siendo este su debut literario ¿Por qué optó hacerlo con un cuentario y no, como normalmente se da, un poemario?
Tengo muchos títulos de poesía en mi colección personal y la disfruto enormemente, pero nunca me he considerado un poeta. Me pasa como el personaje del cuento “Mujer-pasos-de-gato”, que se ve a sí mismo como un poeta fracasado. De cierta forma, ese personaje soy yo haciendo esa inocente confesión. Los escasos poemas que he escrito (tengo que admitirlo) han surgido más bien durante distintos momentos de mis relaciones de pareja (no pocas de ellas algo turbulentas. Bromeo. Un poco). Vos sabés que uno que tiene este gusanillo de la escritura siempre tiende a utilizar esa herramienta en sus intentos de conquista… O por ejemplo, que te convertís en una especie de Cyrano para tus amigos con la redacción de cartas melosas o la invención de poemas mal logrados copiados de la poca poesía que se lee en el colegio. Y bueno, todo eso fue durante mis años juveniles y aunque algunos de esos textos están por ahí en un cuaderno, jamás pensaría en ofender a los lectores de buen gusto con su publicación. Lo que sí puedo decir de la poesía es que ha tenido cierta influencia en mi estilo al narrar, especialmente a la hora de construir el clima para la colocación adecuada de eso que Carpentier llamó “las arrugas del estilo”: los adjetivos. Y esto lo digo porque a veces en mi proceso debo luchar contra las florituras que a decir verdad salen sobrando y pueden hacer el texto insoportable para el lector. Una tendencia que en mis primeros años como escritor en ciernes era muy fuerte. Pero la poesía me ayudó a encontrar la forma de no adjetivar sin necesidad, tal como lo sugirió el maestro Quiroga alguna vez. Y si bien puede que ese impulso aún no me abandone del todo, creo que he alcanzado una cierta madurez que me permite releer el texto que acabo de escribir y darme cuenta de estos adornos fútiles y buscar ser fiel a la verdad del personaje, que es una de mis puntos de partida. Entonces en resumen, y para contestar tu pregunta, me considero, en esencia, un narrador.

2. ¿Qué lo sedujo del género cuento para debutar?
Desde pequeño he tenido una fascinación por las historias en general, y no solo las que se leen sino también las que la gente transmite casualmente de manera oral. Y también desde pequeño se despertó mi admiración por la gente que tenía la capacidad de tomar esos relatos y ponerlos por escrito, despertando tantas emociones en uno como lector. Recuerdo que uno de mis libros favoritos siendo niño fue “Corazón” de Edmundo de Amicis, que incluso me hizo llorar y eso para mí en ese momento, un mocoso de 10 años, fue una experiencia muy fuerte que me marcó por completo. Aún conservo esa copia del libro con gran cariño. Y luego mi gusto se fue perfilando en la adolescencia conforme fui leyendo a los maestros usuales, Cortázar, Borges, Quiroga, el gran Augusto Monterroso, y en suelo nacional algunos autores como Alí Víquez, Alfonso Chase, Carmen Naranjo y de manera más notable y cercana, Rodrigo Soto, a quien le debo mucho de mi estilo. O al menos eso creo yo, espero no ofenderle (otra broma, él sabe de mi admiración y mi cariño).

Como artista siempre he tenido la necesidad de empaparme del mundo y por eso siento que soy un ladrón de historias. A menudo mucho de lo que escribo viene de esas experiencias tan increíbles que la gente tiene a diario y de las cuales yo no dudo en apropiarme sin remordimiento de conciencia. Y luego las condimento con mi propio influjo creativo. El género del cuento creo que me da la oportunidad de contar esas historias que a veces, por sí solas, son universos. Como cuentista hay que tener la capacidad de llevar al lector por la exploración de ese cosmos de manera que su atención esté fija de cabo a rabo, desde la primera frase hasta la última. Esto es un reto que disfruto montones, y que me hace nunca querer abandonar el género, si bien ya he comenzando con trabajos en otros ámbitos, como la dramaturgia, el guión cinematográfico y con bastante entusiasmo, mi primera novela.

3. Le pregunto con cierto guiño de malicia. ¿Influyó en algo Roberto Bolaño en “Esdrújula es una palabra esdrújula? Menciono a Roberto Bolaño porque ha influido gran parte de los jóvenes escritores.
De Roberto Bolaño, personalmente, admiro ese desenfado que tenía al escribir. Me explico: a veces uno lee ciertos autores y nota que mucho de su trabajo es forzado, como cuando en esos juegos de estimulación temprana para niños, uno trata de calzar una pieza circular en un espacio rectangular. Digo, ignoro si el proceso de Bolaño era así de fluido, pero al menos eso es lo que se percibe (y su inmenso trabajo parece dejar constancia de ello). Aparte de eso quizás en mis más recientes trabajos sí exista cierta influencia sobre todo en el manejo de la estructura narrativa, pero al menos en este libro eso se nota muy poco.

4. Los relatos siguen la línea del realismo ¿Qué lo motivó a explorar la realidad y tomarla como motivo literario?
Como te dije antes, a mí me gusta apropiarme de la realidad. Y creo que tiene tantas aristas y posibilidades que el material simplemente es inagotable ¿Por qué? Porque nuestra realidad constantemente se reinventa y lo más curioso es que lo hace sobre sí misma. Kirby Ferguson es un cineasta basado en New York y autor del interesante documental “Everything is a remix”, que explora esta idea de cómo las referencias culturales se entrecruzan: la música, el cine, la literatura. Ideas que ya habían sido abordadas también por Joseph Campbell en sus trabajos sobre mitología comparada, o incluso con anterioridad por Vladimir Propp en la literatura folclórica rusa. Para mí todo esto es un tema, especialmente por lo que causa en la percepción de la gente. Por ejemplo cuando alguien ve una película y se cuestiona ¿dónde he visto esto antes? es cuando entra en juego este mecanismo, especialmente en tiempos donde la comunicación está tan globalizada, y descubrimos cómo las fórmulas que han tenido éxito en la industria del entretenimiento se siguen repitiendo una y otra vez.

Uno de mis personajes en un cuento aún inédito se hace esta pregunta: “¿Es la vida como las películas o son las películas como la vida?” Yo pienso que también se puede extrapolar esto a la literatura de corte realista ¿Hasta qué punto se ha llegado a fundir la ficción con nuestra realidad? Eso le da una riqueza excepcional. Y por otro lado está lo vertiginoso de la época actual en la que estamos expuestos al bombardeo mediático y nos enteramos de tantas cosas, realmente sorprendentes, que en algún otro momento podrían haber pasado desapercibidas. Como la historia que leí el otro día y que me cautivó, sobre un anónimo que en Alemania dejaba sobres con dinero (hasta 10 mil euros) en la puerta de las casas de personas necesitadas cuyas historias habían aparecido en el periódico local. Vos decime si eso no es el argumento para una excelente novela.

5. Es usted actor y productor teatral, asumo que las estructuras del teatro de alguna forma le dieron herramientas para escribir sus cuentos.
Son estructuras distintas, pero en algunos cuentos creo que sí, que esto salta a la vista. En general, me gusta que lo que escribo tenga la capacidad de ser sujeto a representación, y tiendo a tejer las historias con un dinamismo que, creo, lo facilita. Por ejemplo ahora estamos produciendo un cortometraje basado en uno de los cuentos del libro y para mí escribir el guión para el corto resultó tanto divertido como increíblemente sencillo. Además está por supuesto el conocimiento del trabajo de grandes maestros, como Brecht y su estética, por citar alguno, que me da herramientas para la elaboración de los textos.

NOTA: El libro tiene un precio de 2650 colones y se puede conseguir en Libros Duluoz (barrio Amón), en la Librería Universitaria de la Universidad de Costa Rica (San Pedro de Montes de Oca), en las librerías de la UNED en todo el país y además en línea en la página de la Librería Legado.

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